El efecto del peso mexicano contra el dólar: ¿por qué ha mantenido su apreciación?
Durante los últimos meses, el comportamiento del peso mexicano frente al dólar ha llamado nuevamente la atención. Mientras otras monedas emergentes han enfrentado episodios de volatilidad, el peso ha mostrado una fortaleza considerable y, aunque recientemente ha registrado una corrección, mantiene una apreciación acumulada durante 2026.
Al 25 de septiembre, el tipo de cambio FIX publicado por Banco de México se ubicó en 17.71 pesos por dólar.
Pero detrás de un peso relativamente fuerte existe una pregunta mucho más importante: ¿qué está sosteniendo esta apreciación y cuánto puede durar?
La respuesta no depende de un solo factor. El tipo de cambio refleja una combinación de tasas de interés, flujos de inversión, comercio exterior, expectativas económicas, comportamiento del dólar y percepción de riesgo.
El peso no se fortalece por una sola razón
Una de las primeras ideas que debemos dejar atrás es que el peso se aprecia simplemente porque “la economía mexicana está fuerte”.
El mercado cambiario es mucho más complejo.
El valor del peso frente al dólar responde diariamente a las decisiones de inversionistas, empresas, bancos y participantes financieros que compran o venden ambas monedas. Por eso, una moneda puede apreciarse incluso en un contexto donde existen retos importantes para la economía nacional.
Durante 2026, Banxico ha señalado que la evolución del tipo de cambio, las condiciones financieras internacionales y la postura monetaria son elementos relevantes para explicar el comportamiento de la moneda.
1. El diferencial de tasas sigue siendo importante
Uno de los factores tradicionalmente relevantes para el peso es la diferencia entre las tasas de interés de México y Estados Unidos.
Durante buena parte del periodo reciente, las tasas mexicanas han ofrecido rendimientos superiores a los estadounidenses. Esto puede hacer que determinados inversionistas encuentren atractivo mantener posiciones denominadas en pesos.
Sin embargo, este diferencial se ha reducido.
Banco de México mantiene actualmente su tasa de referencia en 6.50%, mientras que la Reserva Federal elevó en septiembre de 2026 su rango objetivo a 3.75%-4.00%.
La diferencia sigue siendo considerable, pero es menor que en etapas anteriores.
Esto es importante porque significa que el llamado “carry trade” ya no tiene exactamente las mismas condiciones que tuvo durante los periodos de mayor fortaleza del peso.
De hecho, analistas citados por El Economista identificaron la reducción del diferencial de tasas y una menor dinámica del carry trade entre los factores detrás de la reciente corrección del peso en septiembre.
2. El dólar también importa
Para entender al peso hay que mirar también al dólar.
Una parte importante de los movimientos del tipo de cambio mexicano no necesariamente surge de acontecimientos exclusivamente nacionales. Cuando el dólar pierde fuerza frente a otras monedas, el peso puede beneficiarse.
Eso ocurrió durante diferentes momentos de 2026.
En septiembre, por ejemplo, el peso llegó a operar por debajo de los 17 pesos por dólar, alcanzando niveles que no se observaban desde 2024.
Pero la relación también funciona en sentido contrario: cuando el dólar recupera fuerza globalmente, el peso puede perder terreno.
Por eso, analizar únicamente las noticias de México puede llevar a una interpretación incompleta del mercado cambiario.
3. México continúa teniendo una fuerte conexión comercial con Estados Unidos
Otro elemento fundamental es la relación económica entre ambos países.
México tiene una integración profunda con la economía estadounidense y una parte muy importante de su actividad exportadora está vinculada a América del Norte.
Los datos más recientes de comercio exterior muestran la magnitud de estos flujos: durante julio de 2026, México registró 81,420 millones de dólares en exportaciones, de los cuales 79,432 millones correspondieron a exportaciones no petroleras. Las exportaciones manufactureras alcanzaron 76,306 millones de dólares.
Estos flujos generan una entrada importante de dólares a la economía mexicana.
Esto no significa que las exportaciones, por sí solas, determinen el precio del peso. Pero sí forman parte del conjunto de flujos externos que ayudan a explicar la demanda y oferta de divisas.
4. Las remesas también forman parte de la ecuación
Las remesas representan otro flujo importante de dólares hacia México.
Entre enero y julio de 2026, México recibió aproximadamente 36,349 millones de dólares en remesas, un aumento de 3.12% respecto al mismo periodo de 2025, de acuerdo con datos de Banco de México.
Sin embargo, aquí aparece un fenómeno interesante.
Cuando el peso se aprecia, cada dólar enviado desde Estados Unidos se convierte en menos pesos para las familias receptoras.
Es decir, una apreciación del peso puede ser positiva para quienes compran productos o servicios denominados en dólares, pero reduce el valor en pesos de los ingresos recibidos en dólares.
Banxico ha señalado precisamente que, aunque los ingresos por remesas en dólares se recuperaron, la apreciación del tipo de cambio provocó una contracción de las remesas medidas en pesos reales.
5. La inflación también juega un papel
El comportamiento de los precios es otro elemento relevante.
Durante el segundo trimestre de 2026, la inflación general anual disminuyó de 4.13% a 3.92%, y en la primera quincena de agosto se ubicó en 3.26%. Banxico mantuvo su tasa de referencia en 6.50% durante sus reuniones de junio y agosto.
Un tipo de cambio relativamente fuerte puede contribuir a reducir algunas presiones sobre los precios de mercancías importadas, ya que las empresas necesitan menos pesos para adquirir determinados bienes denominados en dólares.
Por eso existe una relación de doble vía:
el peso puede ayudar a contener ciertas presiones inflacionarias, mientras que un escenario de inflación más controlada puede influir en las decisiones de política monetaria y, con ello, en las expectativas del mercado.
6. Pero un peso fuerte también tiene costos
La apreciación de una moneda no significa automáticamente que todo sean buenas noticias.
Para los consumidores y empresas que importan productos, maquinaria, tecnología o insumos del extranjero, un peso fuerte puede significar menores costos en términos de moneda nacional.
Pero para los exportadores ocurre lo contrario.
Cuando el dólar vale menos pesos, los ingresos obtenidos en dólares pueden convertirse en una cantidad menor de pesos. Esto puede representar un reto para empresas mexicanas que compiten internacionalmente.
Lo mismo sucede con las remesas: más pesos por dólar significa mayor poder adquisitivo para quien recibe dólares; menos pesos por dólar significa lo contrario.
Por eso, hablar de un “peso fuerte” requiere preguntarnos fuerte para quién y frente a qué actividad económica.
7. La apreciación no significa estabilidad permanente
Este es quizá uno de los puntos más importantes.
El peso ha mostrado fortaleza durante 2026, pero eso no significa que el movimiento sea irreversible.
Los datos más recientes muestran precisamente una corrección: en septiembre, el peso acumulaba una depreciación de alrededor de 3%, aunque mantenía una apreciación de 2.76% en el acumulado del año al 23 de septiembre.
Entre los factores señalados para esta corrección están el fortalecimiento internacional del dólar, la reducción del diferencial de tasas, las tensiones geopolíticas y cambios en las materias primas.
Esto demuestra que el mercado cambiario puede cambiar rápidamente.
Un acontecimiento internacional, una decisión de la Reserva Federal, un cambio en las expectativas de inflación o una modificación en la percepción de riesgo puede alterar los flujos de capital y, con ellos, el tipo de cambio.
Entonces, ¿por qué el peso se ha mantenido relativamente fuerte?
La explicación está en la combinación de varios elementos:
Un diferencial de tasas todavía relevante entre México y Estados Unidos.
Flujos de inversión y operaciones financieras que han favorecido al peso durante distintos periodos.
La integración comercial con Estados Unidos.
El volumen de exportaciones manufactureras.
El flujo de remesas.
Periodos de debilidad del dólar a nivel internacional.
Una inflación que ha mostrado una trayectoria descendente durante parte de 2026.Y, al mismo tiempo, las expectativas de los mercados sobre las decisiones de Banxico y la Reserva Federal.
Ninguno de estos factores explica por sí solo el comportamiento de la moneda.
El verdadero reto: ¿qué hay detrás de un peso fuerte?
La pregunta más importante quizá no sea cuánto vale el dólar hoy, sino qué fundamentos están detrás de ese valor.
Una moneda puede apreciarse por razones financieras y de mercado sin que necesariamente exista una transformación equivalente en productividad, crecimiento económico o bienestar.
De hecho, Banco de México proyecta para 2026 un crecimiento de la economía mexicana de entre 1.0% y 2.0%, mientras que para 2027 estima un rango de entre 1.2% y 2.8%.
Esto plantea una paradoja interesante:
México puede tener un peso relativamente fuerte al mismo tiempo que enfrenta un crecimiento económico moderado.
Por eso, el tipo de cambio no debe interpretarse como un indicador único de la salud de la economía.
¿Qué podemos esperar hacia adelante?
El comportamiento del peso dependerá de varios factores que seguirán evolucionando durante los próximos meses.
Entre ellos estarán las decisiones de política monetaria de Banxico y la Reserva Federal, la inflación, el crecimiento económico, los flujos de inversión, el comercio internacional y la evolución de las tensiones geopolíticas.
También será importante observar la relación comercial entre México y Estados Unidos, particularmente en un contexto en el que las políticas comerciales pueden modificar las expectativas de inversión y de crecimiento.
La reciente corrección de septiembre sirve como recordatorio de que la fortaleza del peso no debe confundirse con estabilidad permanente.
Conclusión
El peso mexicano ha mostrado una apreciación importante durante 2026, pero detrás de ella existe una combinación de factores financieros, comerciales y externos.
Las tasas de interés, los flujos de capital, las exportaciones, las remesas y el comportamiento internacional del dólar han contribuido a configurar el escenario actual. Al mismo tiempo, la reciente depreciación de septiembre demuestra que las condiciones pueden cambiar con rapidez.
La verdadera pregunta para México no es solamente cuántos pesos cuesta un dólar, sino qué tan sólida es la economía que respalda esa moneda.
Porque un tipo de cambio favorable puede beneficiar a consumidores e importadores, pero la fortaleza de largo plazo de una moneda depende también de productividad, inversión, crecimiento, estabilidad y confianza.
El peso puede ser fuerte hoy. El desafío es convertir esa fortaleza cambiaria en fortaleza económica sostenible.



Deja una respuesta